La obra de Eduardo Abela


Eduardo Abela (San Antonio de los Baños, Cuba, 3 de julio de 1891-La Habana 9 de noviembre de 1965), pintor, caricaturista y muralista cubano célebre además de por sus óleos, por el personaje de El Bobo –devino la picaresca criolla-mediante el cual realizó acusaciones por la realidad social de la época.

Aunque en sus inicios laboraba como tabaquero, se decide con 20 años estudiar en la Academia de Artes Plásticas “San Alejandro” en 1912. También ejerció el Periodismo Gráfico como caricaturista, por lo que comienza a publicar dibujos humorísticos en periódicos habaneros. Para entonces crea el personaje muy popular El Bobo como un instrumento de lucha contra la dictadura de Gerardo Machado.
En la década del 20, Abela reside por un tiempo en España aprendiendo de las nuevas corrientes, e irrumpe en el panorama de las artes plásticas en 1927. Su encuentro con el entonces joven escritor Alejo Carpentier lo lleva a la corriente surrealista y le propone la temática negra –la influencia africana en la cultura cubana- en sus obras, línea que siguieran en la música Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla. Desprendido de prejuicios, Abela presenta, con éxito de crítica y de público en general, los lienzos de su serie Rumberos y Danzantes. Por estos tiempos el artista aparece en la nómina de pintores de la Galería Zak, de París, Francia, desde Cuba.


Eduardo Abela se suma a la Revista Avance y su lenguaje adquiere una actualización, exhibe junto a otros artistas en la Muestra de Arte Nuevo. Desde finales de la década del 20 hasta mediados del 30, Abela se incorpora a la campaña política contra Gerardo Machado hasta el fin de este, que marcó el fin de su labor caricaturista, de su personaje El Bobo y se reencuentra con la pintura. Le motivan entonces temas cubanos: La comparsa, Camino de Regla y Los funerales de papá Montero. Este retorno lo realiza a través del muralismo y con el tema guajiro en el centro de sus creaciones. También un viaje a Italia –luego de la huída del tirano Machado es designado Cónsul de Cuba en Milán- en el cual se fascina por la pintura renacentista da paso a su breve etapa clásica y criolla –Santa fe, Guajiros, Los novios y Retrato de Carmen - con obras paradigmáticas y decisorias en el desarrollo de la pintura cubana moderna.


Fue fundador del Estudio Libre para Pintores y Escultores, en 1939, para alentar la libertad creadora y anteponerse a la rigidez del academicismo; recibe en Guatemala el Premio Nacional de Pintura en 1947. De vuelta en Cuba en 1954, produce pequeñas joyas las cuales exhibe en la Galería de La Habana, 1964. Con el triunfo de la Revolución cubana sirvió a la diplomacia.

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