Ventura González Padroza, Baguanos, Holguín, 1952




Tres criaturas primigenias de la creación; un pez, un ave y un reptil son convocados por Eros, un ser marcado por la sabiduría en temas del amor y mas aún del sexo.
Sucede que la comitiva inicia un periplo por este mundo, su reino por gracia divina, en un espacio mágico y lleno de sorpresas que se pierde en la noche de los tiempos.
Así es la fábula que nos guía en esta muestra pictórica, un mito que pudiera adentrarnos en la ambivalencia del instinto animal y el homosapiens, un flujo de ideas, intercambio de energías, común a disímiles culturas y que con frecuencia los prejuicios tienden un velo sobre el tema, cegando su espiritualidad o considerando solamente el otro extremo de la naturaleza humana.
Animados por el deseo de los viajeros no tienen lugar para el tedio y se aprestan a cada instante por una excursión pletórica de goces sensuales.
La travesía resulta también una suerte de bifurcaciones, creando un escenario ideal para que los protagonistas asuman una condición llena de atributos a los que asocian con el lívido; a esto se une el proverbial erotismo de las frutas que señalan una nota destacada en el convite, quien no conoce la cualidad fálica del plátano? O la asociación de la frutabomba o papaya y el mamey con diversas partes del cuerpo humano.
Hay un guiño al gracejo criollo, el que ha acumulado mas de una historia con lo apuntado, un vistazo a nuestra literatura también nos resultaría refrescante.
Pero la esencia de la saga está en el cuerpo humano centro de toda la alegría; se insinúa, aparece, funciona como el sostén de toda la obra, es venerado ya sea como línea, mancha, textura o fragmentos en juegos infinitos.
Llámese técnicamente dibujo, pintura o instalación nos muestra su protagonismo a cada momento.
Nada tan cómodo como un camino de almohadas que nos conduzca por un sendero donde los cuerpos comienzan un renacer y que no es más que la reveladora y ancestral maravilla del sexo.
Beatriz Ayum Felipe.
Es imprescindible en estos tiempos , los sucesos eróticamente detallados en tonalidades de colores, retroalimentados en la imagen de la mujer que forma parte de un viaje fantástico y constante a la suavidad del viento, el rumor de un río que fluye y se esconde en un ambiente rural necesario para la embriaguez poética en el trabajo plástico del artista Ventura González; él no deja de ser un cómplice a los rumores que expone en cada uno de los personajes de ingenuos movimientos, sencillamente el pincel averigua, descubre acciones de un posible descenso placentero. 

Balesy Rivero Nordet
(poeta y especialista de artes plásticas)

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