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El montañez, óleo sobre lienzo, 31 x 23 cm, Ulises Bretaña Hevia

Yampier Sardina Esperón



Yampier Sardina Esperón nació en la ciudad de La Habana, Cuba, en 1979. Realizó estudios en la Escuela Elemental de Artes Plásticas "20 de Octubre" (1995-1997) y en la Academia Nacional de Artes Plásticas "San Alejandro" (1997-2000), ambas en su ciudad de origen. Posteriormente fue aceptado por la prestigiada Hudson River School for Landscape de Nueva York, pero al no poder concretar sus planes para salir a Estados Unidos, continuó su preparación en su país. Fue discípulo del reconocido maestro Arturo Montoto, con quien posteriormente realizó varios proyectos murales, entre los que destaca Entre cielo y tierra (2008), que simboliza un llamado a la protección del entorno y que se exhibe permanentemente en la sede de la sociedad civil Patrimonio, Comunidad y Medio Ambiente, en La Habana Vieja. Desde los primeros años de su formación ha participado en numerosas exposiciones colectivas en Cuba y en el año 2007 formó Proyecto Exis, junto con los artistas cubanos Ernesto López Sao, Alexey López Matos, Yaumil Hernández Gil y Daniel Griñán González. Con ellos presentó numerosas muestras de pintura figurativa, entre las que sobresalen Buen Apetito (2007), Diálogos (2008), Convergencias (2008), Paisaje Interior (2008) y El mérito y la ilusión (2008), en distintos recintos de La Habana. De manera individual ha presentado su trabajo en varias ocasiones, destacando las siguientes muestras llevadas a cabo en su país de origen: Imitaciones al pensar, en la Galería Rubén Martínez Villena (2003); La gran mentira, en la Galería Concha Ferrant (2005); El instante de lo real, en la Galería Acacia (2006), y Noli me tangere, en el Palacio del Conde de Lombillo (2006). Desde 2008 reside en el Estado de Veracruz, donde ha establecido su taller y continúa con la docencia, actividad que ha desarrollado a la par de la pintura. El placer del engaño es su primera exposición en la Ciudad de México.

Una Falda muy grande, óleo sobre lienzo, Sheyla Castellanos

Ya casi llegamos, óleo sobre lienzo, 90 x 130 cm, Denis Nuñez Rodríguez

Grief, grafito sobre cartulina, 27 x 21 cm, Sheyla Castellanos

Naturaleza muerta, óleo sobre lienzo, 38 x 55 cm, Vladimir Iglesias

Sin evasión, óleo sobre lienzo, 70 x 100 cm, René Rodríguez

De donde crece la palma, óleo sobre lienzo, 70 x 100 cm, Vladimir Iglesias

Melón, melón, óleo sobre lienzo, 60 x 80 cm, Ventura González Padroza

Serenata, óleo sobre lienzo, 98 x 197 cm, Diana Rodríguez

Sheyla Castellanos Romero










Sheyla nació en la provincia de Matanzas, actualmente es miembro de la UNEAC y de la Asociación Hermanos Saíz, ha realizado numerosas exposiciones dentro de Cuba y ha recibido varios premios tres de ellos otorgados por la Unión de escritores y artistas de Cuba. Su obra se encuentra en numerosas colecciones en Europa, América Latina y los Estados Unidos.

Sin título, óleo sobre lienzo, 90 x 130 cm, Denis Nuñez Rodríguez

Rafael Sánchez Ruiz


Mas conocido como el "Pintor del Café", debido al empleo de esa sustancia como pigmento para pintar, según Rafael desde muy joven viene experimentando con este curioso medio tan popular entre los cubanos pero nunca antes utilzado con este fin y el cual le ha dado muy buenos resultados, unas de sus obras realizadas con dicha técnica fueron la serie "Habaneras", que estuvieron expuestas en su galería personal en el Capitolio de la Habana, Rafael también ha incursioanado en la cerámica que es otra de sus pasiones, en donde el café también ha tenido su espacio para influir en el colorido y el acabado final de muchas de sus piezas, en todas sus obras podemos apreciar una alta dosis de cubanía y apego a nuestras tradiciones, sobre todo a su querido Guanabacoa, municipio dónde nació, reside y tiene su taller.

Ventura González Padroza, Baguanos, Holguín, 1952



Tres criaturas primigenias de la creación; un pez, un ave y un reptil son convocados por Eros, un ser marcado por la sabiduría en temas del amor y mas aún del sexo.

Sucede que la comitiva inicia un periplo por este mundo, su reino por gracia divina, en un espacio mágico y lleno de sorpresas que se pierde en la noche de los tiempos.

Así es la fábula que nos guía en esta muestra pictórica, un mito que pudiera adentrarnos en la ambivalencia del instinto animal y el homosapiens, un flujo de ideas, intercambio de energías, común a disímiles culturas y que con frecuencia los prejuicios tienden un velo sobre el tema, cegando su espiritualidad o considerando solamente el otro extremo de la naturaleza humana.

Animados por el deseo de los viajeros no tienen lugar para el tedio y se aprestan a cada instante por una excursión pletórica de goces sensuales.

La travesía resulta también una suerte de bifurcaciones, creando un escenario ideal para que los protagonistas asuman una condición llena de atributos a los que asocian con el lívido; a esto se une el proverbial erotismo de las frutas que señalan una nota destacada en el convite, quien no conoce la cualidad fálica del plátano? O la asociación de la frutabomba o papaya y el mamey con diversas partes del cuerpo humano.

Hay un guiño al gracejo criollo, el que ha acumulado mas de una historia con lo apuntado, un vistazo a nuestra literatura también nos resultaría refrescante.

Pero la esencia de la saga está en el cuerpo humano centro de toda la alegría; se insinúa, aparece, funciona como el sostén de toda la obra, es venerado ya sea como línea, mancha, textura o fragmentos en juegos infinitos.

Llámese técnicamente dibujo, pintura o instalación nos muestra su protagonismo a cada momento.

Nada tan cómodo como un camino de almohadas que nos conduzca por un sendero donde los cuerpos comienzan un renacer y que no es más que la reveladora y ancestral maravilla del sexo.

Beatriz Ayum Felipe.





Es imprescindible en estos tiempos , los sucesos eróticamente detallados en tonalidades de colores, retroalimentados en la imagen de la mujer que forma parte de un viaje fantástico y constante a la suavidad del viento, el rumor de un río que fluye y se esconde en un ambiente rural necesario para la embriaguez poética en el trabajo plástico del artista Ventura González; él no deja de ser un cómplice a los rumores que expone en cada uno de los personajes de ingenuos movimientos, sencillamente el pincel averigua, descubre acciones de un posible descenso placentero.
Balesy Rivero Nordet
(poeta y especialista de artes plásticas)

La obra de Hanoi Martínez León





Sudan sobre la tierra los vapores demoníacos, la hierba la han secado toda y ya no me atrapa el sol se han llevado la lluvia, me han robado el paisaje Andrés Mir


El historicismo de los temas en las artes plásticas se ha mantenido a través de las diferentes etapas de la historia del arte algunos de manera transitoria otros han soportado el paso del tiempo y los constantes cambios de las tecnologías y el gusto de estetas y espectadores como es el caso del paisaje en sus variadas vertientes. En tiempos de fuertes cambios ambientales por la depredación agresiva del hombre contra la naturaleza, el mismo hombre debe, mediante las artes plásticas, promover toda la belleza de nuestro entorno convocando a evitar la perdida de ese evocado paraíso terrenal en que surgimos como materia primogénita y del cual nos proveemos para desarrollarnos y llegar al homo sapiens actual. Aunque quizás la intención primaria de este joven artista no sea esta, sus obras son el reflejo de su amor por la naturaleza que lo ha acompañado en su lugar de nacimiento, La Habana del Este, donde se funden el paisaje rural y el marino, de ahí la presencia casi perenne del elemento agua en sus obras. Hanoi logra a través de su trabajo pictórico que nosotros simples mortales nos trasvolemos a esos pedazos de naturaleza casi idílicas pero tan reales por el tratamiento técnico, donde mezcla los instrumentos como la espátula y el pincel, apoyándose en una paleta de ocres, sienas, verdes, azules y violetas. Con un tratamiento de las texturas que enriquece a la vista y al tacto. Convocados pues por este mensaje intentemos lograr con nuestras acciones que a diferencia de Adán y Eva no nos auto expulsemos de nuestro paraíso y que solo lo podamos recordar por la obra de hábiles artistas como Hanoi Martínez León.


Lic. Onaysi Esther Noda Gómez Pintora, Crítico y Pedagoga en Artes Plásticas

La obra de Denis Nuñez Rodríguez


En la obra de Denis Núñez una figuración realista seduce al espectador, la constante presencia de la figura humana y especialmente el desnudo femenino, se convierten en recursos empleados magistralmente por Denis para adentrarnos a los complejos laberintos de la naturaleza del ser humano; la constante soledad de sus figuras, aún cuando cohabiten varias en una misma obra, denotan un profundo intimismo y retraimiento, ante un medio que profana cada día más nuestra individualidad; sutiles elementos en sus obras refuerzan la imagen de la isla sicológica en el concepto del artista, un pedestal de piedra donde se jerarquizan las figuras o verdaderos claustros de martirio donde seres desnudos resisten.

En el lienzo: “Remedio para soñar con huevos” se evidencia el equilibrio de nuestros sueños tan frágiles, que precisan de la luz y la sombra para coexistir; en diferentes obras los sueños de los niños, las heridas de esos seres encerrados, atormentados reflejan también sus propios temores.

Es Denis Núñez sin duda uno de los jóvenes creadores de la plástica cubana que ha optado por la exquisitez formal de los antiguos maestros y la conceptuosidad del arte moderno.